miércoles, 14 de enero de 2009

El poder de las imágenes y Maneras de hacer mundos

EL PODER DE LAS IMÁGENES de David Freedberg

(Comentario de texto de la Introducción y del capítulo 1)



INTRODUCCION:

El texto sobre el cual trata este comentario, se escribe en los años ochenta debido a una gran explosión del interés por parte de críticos y literarios por las imágenes que se alejaban de los cánones estéticos hasta el momento seguidos.
El autor se plantea que si todas las imágenes se realizan para producir reacciones, ¿porqué a unas cuantas se les quita protagonismo e incluso se las hace desaparecer? Investiga sobre el tema y decide comenzar por el análisis de las relaciones que se establecen entre la imagen y el espectador, tanto las manifestaciones exteriores de éste y su conducta con la que reacciona, como en la efectividad con la que ellas influyen en los pensamientos del espectador.

El texto estudia el poder que ejercen las imágenes sobre las personas y cómo dependiendo de la cultura o la educación su reacción es una u otra. Y cuando hablamos de las imágenes por supuesto estamos incluyendo todo tipo de imágenes, no solo las artísticas, sino también aquellas que vemos a diario en la publicidad, medios de comunicación, etc. Ésto se debe a que una pequeña imagen analizada que jamás ha estado en un museo, puede ser igual de importante que una que sí lo haya estado, puede provocar reacciones incluso más poderosas que míticos cuadros del Renacimiento analizados hasta la infinidad. Abarca por supuesto, imágenes figurativas y no figurativas ya que todas las imágenes pueden ejercer poderes independientemente de su condición.

Freedberg soportó duras críticas por parte de sus compañeros de profesión, alegando que sus teorías de que un cuadro o imagen se podían analizar desde un punto de vista que no fuese el profundamente técnico,que no fuese el encerrado en el marco tradicional artístico, eran puro fruto de su imaginación.
Pero él siguió fiel a sus ideales. En sus estudios, echó mano de la psicología, la antropología, y la filosofía para comprender el comportamiento humano. Comienza a trabajar realizando un análisis sobre la respuesta primitiva que el hombre ejerce al ser puesto delante de una imagen. Dichos estudios han sido probados con anterioridad pero vagamente citados en algún libro ya que se creía una reacción, la primera, demasiado tosca o vulgar y evidentemente, lejos del nivel culto al que el arte se había ascendido. Ciertamente, aquí vemos que Freedberg se encuentra frente al mismo problema que Ortega y Gasset en el ensayo de “La deshumanización del arte”. Los dos dan importancia al primer impulso sensitivo que, por otro lado, se ha visto reprimido siempre a causa de la creencia de que expresar aquello no puede ser lo suficientemente culto para ser mostrado o dirigido al arte.
No obstante, hablar, se ha hablado del poder de las imágenes, y a lo largo de toda la historia. Se ha hablado y se han utilizado con fines embaucadores o persuasivos,se han utilizado imágenes para avergonzar, castigar o para convencer al espectador de lo que ellos querían imponiéndose como terreno que más ha explotado esta técnica, el religioso. Muchas de las imágenes religiosas, han probado su propia medicina ya que muchos artistas incluían en dichas imágenes, personajes bíblicos en posturas o actitudes con connotaciones pornográficas implícita o explícitamente, lo que ocurre, que de forma muy sutil ya que todo pasaba por el trillo de la censura. Así, el artista provocaba sin ser visto y si surgía la más mínima duda sobre dichas connotaciones por parte del clero, se refugiaba en palabrería convincente y todo solucionado.
Retomando el tema de los textos que hablaban sobre el poder de las imágenes, diremos que los que se han llegado a escribir se han suprimido de la Historia, por ello no podemos hablar con certeza de los pensamientos de culturas pasadas, pero sí tenemos una idea.

Freedberg comienza a desmigajar el asunto dividiendo las respuestas que obtenía de las personas, no por tipos de imágenes, sino por tipos de respuestas. No producen el mismo tipo de respuesta una efigie funeraria que una imagen pornográfica, desde luego no a una persona con un mínimo de educación, dentro de lo que llamamos la cultura occidental. A día de hoy se siguen encontrando diferencias abismales entre lo culto y lo inculto, lo cultivado y lo popular o peor aún, lo “primitivo” y lo occidental. Pero a lo largo de la historia se ha pasado por alto que muchos de los comportamientos primitivos se dan en el mundo occidental, y que muchos de los comportamientos “occidentales” artísticamente hablando, se suponen, especialmente elevados por su carácter de cultivados, se dan en el mundo “primitivo”, como por ejemplo la conciencia de la crítica hacia una obra.

El mundo entero debe abrir los ojos y analizar las imágenes en lugar de aceptar que algunas de ellas tienen “poderes mágicos” y otras son solamente estéticas.
El objetivo del libro (1) es que el material presentado, suscite un enfoque más crítico de una de las suposiciones más frecuentes e irreflexivas que se hacen sobre el arte: la creencia de que “cuando vemos una obra de arte no permitimos que afloren respuestas que el material de que está hecha o el tema tratado provoquen en nosotros con la mayor prontitud”

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(1) Segundo párrafo, página 14




CAPÍTULO PRIMERO: EL PODER DE LAS IMÁGENES

Las personas se excitan al contemplar arte. Las rompen, mutilan, besan y lloran ante ellas emocionadas o iracundas. Dichas respuestas, por lo general, se reprimen en occidente por ser embarazosas, toscas o primitivas, pero reprimirlas no quiere decir que no existan.
Nuestra cultura nos dice que expresarlas nos convierte en personas vulgares y sin civilizar.

(2)“Cuando leemos en un escritor italiano de 1584 que un cuadro
hará que el espectador se quede pasmado cuando vea el asombro pintado ante él, desee a una bella joven por esposa cuando la vea pintada desnuda; se sienta solidario cuando vea la aflicción; sienta apetito cuando vea comer ricos majares; se quede dormido ante la vista de un plácido sueño,; se emocione y encolerice al contemplar una batalla vívidamente descrita, y se agite lleno de odio e ira al ver acciones vergonzosas y deshonestas.”
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(2) Página 19 último párrafo.


(3)” En la deliciosa novela griega del s.III de Heliodoro
Tras diez años de matrimonio con Hidaspes y sin que nunca hubiéramos tenido un hijo, ocurrió que nos retiramos a descansar una tarde de verano... ocasión en que tu padre tuvo que ver conmigo... y en seguida supe que esperaba un hijo. Todo el tiempo que siguió, hasta el momento del parto, fueron dias sagrados y ofrecimos sacrificios a los dioses en agradecimiento, pues al fin el Rey esperaba un sucesor para su reino. Pero tú naciste blanca, color extraño entre los etíopes. Y y o sabía la razón; pues que , mientras mi esposo me hacía suya, miré con admiración la pintura de Andrómeda desnuda ... y así, al momento, engendré accidentalmente un ser semejante a ella.”
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(3) Página 20 primer párrafo.

Estos textos parecen ser novelescos, o míticos como en el caso de Heliodoro , al igual que textos que sin decirlo, admiten el poder de las imágenes indicando la correcta colocación de las imágenes a lo largo de todos los muros de las viviendas según su fe.

Los escritores Dominici, Paleotti y Molano, en el período posterior al Concilio de Trento, escribieron sobre la admiración y el respeto al tema que ellos tenían.
Las imágenes de las que se hablaba, eran íntimas o educativas, todas son poderosas. Así, a un niño perteneciente a una familia cristiana, debían de mostrársele imágenes tiernas y agradables de la Santa Biblia como la de la Virgen María y el niño jugando con un pajarito, para que creciera aprendiendo lo bello de esa religión. “Manipulaban” o convencían la visión del niño a través de las imágenes para atraerlo a la fe.
Figúrese si las imágenes son poderosas para todas las culturas que la religión islámica por ejemplo, no permite reproducciones visuales de su dios. Creen que la adoración a símbolos u objetos materiales va en contra del monoteísmo.




En la Edad Media, a las imágenes se les atribuían tres funciones:

- La de servir de ejemplo educativo.
- Las de servir de consuelo ante el dolor físico o psíquico.
- La de imponer las normas e infundir temores, así los fieles se hacían más manejables.

Se creía también que la contemplación conduce primero a la imitación y luego a la elevación del espíritu. Tanto era así que entre los siglos XIV y XVII en Italia, se crearon hermandades cristianas para ofrecer consuelo a los condenados a muerte.
Dichos hermanos utilizaban pequeñas tablillas (tavolettas) pintadas por ambas caras con imágenes de la Pasión de Cristo y otros martirios de la Biblia, que mostraban al sentenciado con el fin de que éste se consolase admirando la grandeza con la que los mártires de las imágenes afrontaron la muerte y cómo él debería de afrontarla.
Ciertamente hoy en día se piensa que nada tenía de consolador que en tu lecho de muerte se te mostraran martirios .Psicológicamente es incluso macabro. Pero se utilizaba aunque sirviera a los familiares y demás público, más que a los reos, figúrese que alguien era tan desdichado que ni siquiera poseyó en su muerte un cofrade consolador con tavoletta, cuan sería comentado por el vecindario...
¿Por qué se creía más en las imágenes que en las palabras en esas situaciones? Simplemente por la conciencia social que rodeaba ese hecho, señalando también lo poderoso de la religión cristiana en aquel entonces agregando que por ejemplo, un reo podía tener la indulgencia por parte del papa sólo por besar la tavoletta. Pienso que besar la tavoletta y ser absuelto, era únicamente para los infieles o los condenados por injurias o traición a la fe cristiana. De otra manera no tiene sentido ya que un fiel la besará todas las veces que haga falta sin ser mostrado eso como un acto de arrepentimiento. Lo hará por voluntad propia.
Ante la ejecución del infiel, el cofrade intentará por todos los medios que aunque sea en su último aliento, el infiel se acoja a la religión cristiana para que su alma sea salvada. Mostrará la tavoletta en un intento desesperado de conversión del resistente y si éste mantiene sus ideales e ignora al hermano, estará retando orgulloso al cristianismo.
Lo mismo pasa ante un acto de exorcismo, cuando los seres queridos del exorcizado acuden a la Iglesia en busca de algún cura que muestre un crucifijo al “paciente” y lo riegue de agua bendita. Si esa gente cree fielmente en toda esa parafernalia ( aun hoy), el exorcizado dejará de estarlo, tal es la fuerza de una imagen y de una fe. Pero analizándolo bien, que te muestren una imagen de lo que sea y te echen agua por encima te quite unas convulsiones y actitudes extrañas, es bastante improbable.



Hoy en día, en occidente, esa creencia del poder de las imágenes religiosas tan arraigada, nada tiene que ver con lo que fue. Sin embargo, en la mayoría de los países de Latinoamérica se sigue conservando con bastante fuerza. Por otro lado, hay otra clase de imágenes que vemos más cercanas a nosotros quizá, las que nos convencen tanto o más que en aquella época las tavolettas.

Las imágenes realmente tienen el efecto que se les atribuye dependiendo del contexto educativo y social en el que se encuentran como es lógico. Afecta sobre todo a los más jóvenes por su calidad de ingenuos, y a las personas con poca fortaleza, no solo momentáneamente sino también con efectos que les marcará de por vida.
Pero ¿cómo saber hasta que punto el contexto condiciona la respuesta?
Desde tiempos del Antiguo Testamento, las imágenes han sido atacadas, destruidas y mutiladas por razones políticas y/o teológicas. Por poner un ejemplo actual, los islamistas querían vengarse de EEUU y en lugar de atentar contra el presidente, derribaron un símbolo, una imagen que era seguramente más importante que el mismísimo presidente, las Torres Gemelas. Con ello, a parte de la infinidad de víctimas que hubo, cayó un símbolo poderoso que ha sido repuesto con rapidez. No era importante que allí hubiese miles de oficinas, sino las habrían reconstruido, lo importante fue el símbolo. Otro ejemplo reciente fue la toma de la ciudad de Bagdad y su consecuente derribo de la estatua de Saddam Huseín ( y ahorcamiento del mismo).



Freedberg piensa que es la imagen la que lleva al iconoclasta (destructor de imágenes) a niveles tales de ira como para actuar así, pero yo discrepo de esa idea aportando que no es la imagen sino lo que de ella se dice y lo que ella significa para el iconoclasta y el pueblo defensor o detractor de dicha imagen.

Probablemente para un habitante inculto de un pueblo pequeño del Pirineo español, el derribo de la estatua de Sadam no significó nada, es más, si le hubiesen puesto la escultura en la plaza del pueblo diciéndole que es una imagen del nuevo alcalde, seguramente se sentiría incluso orgulloso de ella.

Es mucho más fuerte en el caso del derribo de símbolos lo que hace a esa imagen un gran símbolo, que la imagen en sí. Por lo general, es por ello que se atacan dichos símbolos y no una imagen de un cisne con un lazo rosa nadando en un lago.(Es lo más cursi que se me ha ocurrido).

Nos hayamos frente a la duda de si cualquiera puede convertirse en salvaje y destrozar imágenes dejando de lado su educación y lo que está intentando reprimir.
Mi respuesta a todo ello es que : Dele a la persona adecuada la imagen adecuada y la besara y arrodillará ante ella o la hará desaparecer. Ya que en el fondo todos conservamos nuestro instinto animal que es común a todos los seres humanos.



La imagen poseerá mayor eficacia cuanto más se parezca a la realidad y más creíble sea la escena representada. Ésto dará lugar a una represión del individuo más o menos aguda dependiendo de la calidad representativa.

La imagen puede dar miedo y rehusamos admitir que un simple cuadro nos causa tal sensación. Al igual que puede ruborizarnos e intentaremos explicar el porqué de ese rubor apoyándonos en explicaciones técnicas sobre la composición, la simbología u otras cosas que nada tengan que ver y se evitará mencionar la parte del cuadro conflictiva.

Éste es el caso de un gran número de cuadros pintados en el norte de Europa e Italia en los siglos XV, XVI, y XVII. En ellos se mostraban abiertamente los genitales del niño Jesús e incluso se ve en algunos a Santa Ana tocándolos.
El espectador al ver la escena, sin reconocerlo abiertamente, dirigirá su mirada a la entrepierna del niño tan provocadoramente mostrada y la sostendrá durante unos segundos, pero curiosamente no podrá contar lo ocurrido con nadie debido al miedo de ser tachado por su sociedad de frívolo o perturbado sexual.

Tal era la represión por la cultura y tal es la represión que sigue viva en la mayoría de las partes del mundo de una forma u otra.
¿Cuales fueron las intenciones reales del artista? Eso nunca lo sabremos. Pudo ser una manera de introducir un guiño a la vida sexual camuflado en una imagen aceptada socialmente, pudo ser también, la representación pura de la infancia sin tapujos ni prejuicios, o simplemente, una reacción provocadora ante una sociedad opresiva. Incluso puede que esos sentimientos sólo los tuviese el primer pintor que realizó un cuadro de este estilo y el resto se limitara a copiar del modelo sin recaer en detalles... ¿Quien sabe?
Esto pasó en dicha época, en dicho lugar, pero no son los únicos ejemplos de “pornografía camuflada”. En el museo del erotismo de París, podemos contemplar antiguas estatuillas chinas o de la época de Luis XIV en Francia, que aparentemente son inocentes y decorativas, y llevan una doble lectura para la intimidad, para proporcionar placer sexual al igual que una fotografía erótica en nuestros tiempos.



La era represiva ha durado ( y dura) mucho tiempo y ésto hace agudizar el ingenio de los artistas.

Varias Venus concebidas por la historia del arte como diosas de la belleza, tenían como función oculta, proporcionar placer sexual al que poseyera la imagen. Sino ¿Por qué iban a ser tan perfectas, adoptar posiciones tan sugerentes y estar ataviadas con tan mínimo o nulo numero de prendas?
Era la más extendida solución para calmar el Deseo que surgía de la soledad masculina hasta la llegada de los medios de reproducción masivos como la fotografía o el vídeo.

La calidad y el número de imágenes ha cambiado vertiginosamente y hemos llegado a un punto en el que lo que menos atrae a los hombres actuales, es una Venus plácidamente recostada y completamente desnuda. Ésto hace pensar en cómo la cultura cambia y con ella, el poder de las imágenes.
Pero también ha influido en esa falta de deseo hacia las Venus ( y otras imágenes por supuesto), el haberlas visto desde la infancia repetidas veces; en revistas, libros o diapositivas. Ocurre que al llegar a ver el cuadro original, tras haberlo visto quinientas veces, éste pierde toda la magia que lo envolvía y lo convierte en un trozo de tela pintado que viste estampado en el bolso de tu prima, enmarcado en tu entidad bancaria y reproducido hasta la infinidad en todo tipo de “souvenirs” a la salida del museo de turno. Esta historia me ocurrió al ver la Tour Eiffel, no sentí nada porque me parecía haberla visto toda la vida en el parque de delante de mi casa. Lo mismo con la Mona Lisa, se supone,por cómo nos la muestran, que debe ser algo digno de culto y admiración, pero si yo jamás he visto nada de dicho cuadro y me lo encuentro en una exposición de pintura de las amas de casa del barrio, seguramente no le prestaría la más mínima atención. Dicho sea de paso que cada elemento que he nombrado en este párrafo posee una historia concreta que respeto fielmente. Al hablar de ellas me refiero a la imagen en sí.
Así es la fuerza que tiene nuestra sociedad diciéndonos que lo mejor es lo que está en los museos. Cómo al entrar en el Palais de Tokyo ( museo de arte moderno en París), la historia que nos han contado sobre él, condiciona nuestro ojo crítico haciendo todo lo allí presente, poco menos que en oro. (Aunque sea lo que estamos viendo, una tela arrugada en el centro de una sala).

Las distintas clases sociales responden de manera diferente aun estando dentro de la misma cultura, y por supuesto las diferentes culturas también. Pero está claro por igual, que hay un común denominador en todos nosotros, lo que nos hace humanos: los síntomas de la cognición y los actos reflejos.

Nelson Goodman, otro escritor, dice :
“La obra de arte se capta tanto con los sentimientos como con los sentidos [...] Y el organismo entrero con toda su sensibilidad y capacidad de respuesta, participa en la interpretación de los símbolos”



MANERAS DE HACER MUNDOS De Nelson Goodman
(Comentario de texto de la Introducción y del capítulo 4)

INTRODUCCION:

Debido a mi incultura y mi falta de capacidad para asimilar nuevos datos, el texto de Goodman ha sido especialmente duro para mí. Éste por su parte es espeso y en mi opinión está mal traducido lo que dificulta todavía más mi comprensión. Es posible que a causa de todo ello, mi comentario pueda resultar incoherente en algunas ocasiones pero voy a intentar evitarlo.
El autor mismo reconoce que la línea que sigue el libro no es uniforme y que en ocasiones se plantea cuestiones que no resuelve o las deja apartadas un rato, y en otras ocasiones avanza rapidísimo sin mirar atrás. Verdaderamente Goodman da más importancia al camino que lleva a la respuesta que la respuesta misma, forma interesante de actuar que yo misma intento aplicar en el día a día.
Pienso que el tema que trata el capítulo cuarto es relativamente sencillo y el autor lo ha complicado demasiado poniendo como base de su teoría, la relación entre lo externo y lo interno de la obra de arte, lo formalista y lo purista y lo simbólico... Parece que quiera separar la clara y la yema de un huevo, cosa que es muy difícil y que el resultado siempre es frustrante porque siempre queda parte de uno en el otro...
De todas formas analicemos el texto.
Se nota que este autor es ducho en la sabiduría de la filosofía moderna y eso ayuda a la hora de realizar divagaciones, aunque por otro lado, es lo que lo lleva a escribir de forma tan rebuscada.
Describe su libro como un texto perteneciente a “ esa corriente fundamental de la filosofía moderna que se inició cuando Kant sustituyó la estructura del mundo por la estructura del espíritu humano y que continuó cuando C.I. Lewis sustituyó esa última por la estructura de los conceptos por la de los diversos sistemas simbólicos de las ciencias, la filosofía, las artes, la percepción o el discurso cotidiano.”
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CAPÍTULO CUARTO: ¿CUÁNDO HAY ARTE?

En numerosas ocasiones en filosofía tras haber formulado una pregunta y no encontrar respuesta, se da por hecho que lo que está mal es la pregunta, que ésta no es la adecuada. Y eso es lo que pasa con la pregunta ¿Qué es el arte?, que siempre la formulamos igual y nunca llegamos a una conclusión.
Comenzaremos diciendo que en la obra de arte se pueden diferenciar dos partes: los símbolos y los aspectos formales. Y el desarrollo de esta teoría debe estar bien formulada ya que interesa enormemente a artistas y críticos de arte el aprender a aislar estos dos elementos para conseguir hacer arte puro, arte sin símbolos.
Dado que hay una diferencia importante entre las cualidades internas y las externas del cuadro y si es cierto que ambas claves forman las cualidades totales de la obra, diremos que son las exteriores las que relacionan a éstas con otros objetos y que un trabajo no representativo sólo tendrá por tanto cualidades internas, puras.
Pero hay cualidades que no son ni externas ni internas, no solo por excluir el factor de la representación o el de la expresión obtendremos algo libre de las calidades externas. Todo es relativo. Una muestra ejemplifica sólo algunas cualidades y éstas con las que esa muestra mantiene una relación tal de ejemplificación, varían según las circunstancias.
Aunque en lineas generales las cualidades intrínsecas sean las formales: el color, la forma, el material, el tamaño... y las extrínsecas, los significados que se les da a esas formas determinadas de colocar la pintura en el lienzo.
Los símbolos en una obra de arte son las partes de la obra de las que se puede prescindir, que bien realzan dicha imagen o distraen de ella. Pero es muy difícil encontrar esos símbolos ya que todo trabajo que consista en una representación de algo, es un símbolo; y una obra por muy libre que esté de representación ( pongamos un cuadro abstracto) y de expresión, sigue siendo un símbolo, aunque aquello que simbolice no sean cosas, personas o sentimientos, sino ciertas formas de color, textura o de forma que esa obra manifiesta.
Diremos por ejemplo que el arte sin símbolos es aquel que carece de temática. Imágenes como por ejemplo los motivos de un tapiz, no representan nada pero tienen carácter representativo y por ello no son puras
Tampoco si una imagen representa o simboliza algo es su culpa, ya que lo que una imagen simboliza le es externo a ella. Por ejemplo, una bandera, nada tiene que ver el significado que se le otorga de representar un país, con la imagen en sí, con su significado estético.
La imagen simboliza lo que es en sí misma, es lo que es y no lo que simboliza.
Aquello que representa una obra, los símbolos, le son externos y extrínsecos, excepto en algunos pocos casos.

El arte puro prescinde de todo tipo de referencia externa y tiene la sólida fuerza como para dejar de crear interpretaciones y comentarios, y sus cualidades son aquellas que la obra manifiesta, selecciona, enfoca, exhibe, realza en nuestra conciencia, aquellas que pone en primer plano; en resumen, aquellas cualidades que no sólo posee, sino que también ejemplifica, de las que ella misma es muestra.
La persona purista rechazará tanto los trabajos abstractos expresionistas como las obras de representación y eso sólo porque la expresión es una manera de simbolizar algo que está fuera de la pintura, pintura que nada siente o piensa por sí misma.
Para que una obra sea arte “puro” (arte sin símbolos), no debe ni representar, ni expresar, ni ser tampoco representativo o expresivo.

Si aceptamos como válida la doctrina purista, estaremos admitiendo que el contenido de “El jardín de las delicias” de El Bosco, carece de importancia y habría que obviarlo.
Sin embargo, si rechazamos la propuesta purista, diremos que lo que importa no es sólo lo que una obra de arte es, sino todo un conjunto de cosas que la obra no es.
Por tanto lo mejor será considerar que la propuesta purista es totalmente acertada y totalmente errónea.
Lo explicaré:
Si tomamos que la teoría es totalmente acertada diremos:
- Que lo externo es externo.
- Que lo que una obra representa, suele carecer de importancia.
- Que la representación y la expresión no son requisitos de una obra de arte y debemos acentuar la importancia de las cualidades llamadas intrínsecas, internas, o formales.

Si tomamos que la teoría es totalmente errónea diremos:
- Que la representación y la expresión son las únicas funciones simbólicas que puede realizar la pintura.
- Que lo que un símbolo simboliza está siempre fuera de él.
- Que lo que importa en una pintura es la mera posesión de determinadas propiedades y no su ejemplificación.

Este acento sobre la no transparencia de una obra de arte, sobre la primacía de la obra sobre aquello a lo que ella misma refiere, no implica la negación o la desconsideración de las funciones simbólicas, sino que se deriva de ciertas características de una obra en tanto símbolo.

Con todas estas ideas, llegamos a la conclusión de que la más pura de las pinturas puristas tendrá carácter simbolista. Ejemplificará algunas de sus cualidades y ejemplificar es simbolizar.

Si alguien busca un arte sin símbolos no lo hallará si se toman en consideración todas las formas posibles que una obra simboliza. Podemos hallar arte carente de representación, de expresión o de ejemplificación, pero no encontraremos arte sin ninguna de estas tres cualidades. Por tanto podemos decir que arte puro puro, no existe.
Lo que puede ser más importante es que el reconocimiento de que hasta la más purista de las obras puristas tiene función simbólica, nos suministra una clave para resolver el problema de cuándo tenemos y cuándo no tenemos una obra de arte.

Si una piedra de la carretera se pone en un museo encima de una peana, se cubre con una urna de cristal y se la trata como arte, se convertirá en arte. Entonces cabe cuestionarse que si todas las piedras de la carretera, todos los objetos y todos los acontecimientos son obras de arte.
A eso responderé que no. Aparte de que lo que prima en el arte conceptual (en el cual incluimos la piedra) es la idea primera y que si se repite o plagia pierde toda esencia, todo tiene su momento.
Lo que no es arte ( por evidencia general), puede funcionar o ser considerado como tan en determinados momentos. Por ejemplo “Fontaine” de Duchamp, es un simple urinario que no tiene ni siquiera valor artesanal, en él es importante la idea y que es considerado como arte aunque no fue construida para esa función. Debemos aceptar que una cosa puede actuar de obra de arte en un momento dado y en otro no. Antes de ser “Fontaine”, fue urinario...
En la carretera, la piedra no suele actuar como objeto simbólico, mientras que en el museo ejemplifica algunas de sus cualidades, como pueden ser la forma, el color o la textura. Y por el contrario, un cuadro de Renoir puede dejar de funcionar como obra de arte cuando se emplea para sustituir una ventana rota o cuando se usa como una manta.
Un objeto se convierte en obra de arte sólo cuando funciona como un símbolo de una manera determinada.
Pero funcionar como un símbolo no es siempre funcionar como una obra de arte. Las cosas operan como obras de arte sólo cuando su funcionamiento simbólico tiene determinadas características.
Y ¿Cuáles son estas determinadas características? Bien, no es fácil contestar a ésto, hemos de ser precavidos... Digamos que lo estético tiene cinco síntomas aunque nunca esto sea una verdad absoluta. Pues bien, estas cinco serían:
La densidad sintáctica; según la cual la más mínima diferencia en ciertos aspectos puede constituir una diferencia entre símbolos. La densidad semántica; según la cual se le suministran símbolos a aquellas cosas que se diferencian de acuerdo a las más mínimas diferencias en los ciertos aspectos.
La plenitud relativa; según la cual son significativos y pertinentes bastantes aspectos de un símbolo, como en un dibujo realizado con un sólo trazo de Hokusai donde es importante cada rasgo de la forma, el grosor de la línea... la misma línea en una gráfica que mida la evolución económica en una empresa, expresará cosas distintas como por ejemplo la distancia de ella respecto con la abcisa. Tienen las mismas cualidades pero la visión de éstas depende de contextos diferentes.
La ejemplificación; según la cual, un símbolo posea o no denotación, simboliza en la medida en que funciona como una muestra de las propiedades que posee literal o metamórficamente.
Y la última de las cualidades de lo estético, la referencia múltiple y compleja según la cual un símbolo ejerce diversas funciones referenciales que están integradas entre sí interactuando algunas de las cuales son directas y otras están mediadas por símbolos.
Entonces ¿cuándo hay arte? Dependerá de la función simbólica, lo que está bastante lejano de la idea des que se esfuerza en especificar las características diferenciales de lo estético con respecto a lo simbólico. Un objeto es arte cuando funciona como tal.
Y cito textualmente del texto de Goodman:
“Un objeto puede simbolizar cosas diferentes en momentos distinto puede, también, no simbolizar nada en otras circunstancias. Puede que un objeto inerte o meramente utilitario llegue a funcionar como obra de arte y, viceversa, una obra de arte puede llegar a funcionar como un objeto inerte y meramente utilitario.” pág.102

Ejercicio 0, copias de cuadros famosos. Arriba el original y abajo la copia.



"Limón" de Cèzanne



"Chica" de G. Klimt








"Torso desnudo" de Guayasamín



"Bourguignonne" de Modigliani


"Retrato de Guertha" de G.Klimt




viernes, 12 de diciembre de 2008

EL DECLIVE DE LA CIUDAD DE MAHAGONNY



¿ Qué pasa con el arte cuando terminan las vanguardias? ¿Hacia dónde va el rumbo de los artistas que se quedan son los grandes maestros del s.XX? La respuesta es: A Nueva York.


EL DECLIVE DE LA CIUDAD DE MAHAGONNY. Robert Hugues. Comentario de texto.


En la época del Cuattrocento, el arte estaba disperso, es más, no se concebía el arte en sí, sino talleres y gremios especializados en vertientes concretas como por ejemplo, talleres de vidrieras o de orfebrería. Se les llamaba más bien, artes decorativas pues no servían para nada más.

Es entonces cuando se redescubren en Roma los antiguos tratados artísticos de Vitrubio y se le empieza a dar más importancia a esas artes que se tenían como tal, siglos antes ( la pintura, escultura, arquitectura...). En parte, éste fue uno de los motivos por el que se comenzó a excavar e investigar el Foro de Roma. Allí se inicia un gran apogeo de curiosidad e interés por el conocimiento en la vida romana, tanto, que Roma se convierte en centro artístico y cultural internacional. Todo artista de aquella época no podía ser buen artista si no pisaba roma y se empapaba de las fuentes poderosas que allí emanaban.
Se unen esos talleres y gremios para formar una enseñanza seria y completa y aparecen las escuelas de arte.

Todo funcionó bien hasta finales del s.XVII. Roma empieza a perder fuerza y quedarse a anquilosado y anticuado. A pesar de ello, hubo algunos artistas italianos que seguían a flote por su gran trabajo como lo fue Piranesi, el cual, centraba su trabajo en la nostalgia romántica representada por grandes construcciones en ruinas devoradas por la naturaleza y pequeños personajes paseando a su alrededor melancólicamente. Parecía que presagiaba el hundimiento de su ciudad como capital cultural…

En 1670, el cardenal Mazarino asume el control efectivo de la administración francesa y se comienza a llevar grandes cantidades de arte italiano a París .Todo ello para formar las bases de las colecciones estatales centralizadas en el museo del Louvre, en la ciudad nombrada.
París sufre un ascenso estético y cultural muy importante al igual que política y militarmente.
Se convierte en la nueva capital de las artes cuyo principal objetivo era el de ser el punto de unión entre los artistas cosmopolitas de la villa de París y los mejores de las provincias restantes de la extensión francesa, al igual que su madre Roma había hecho.
En 1851, la población urbana había aumentado tanto debido a la proliferación cultural y a la revolución industrial que, por primera vez superaba a la población rural en Francia. A ella le siguieron Inglaterra y otros países del continente europeo.
París adquiere un aire de supremacía y unidad patriótica que se verá reforzada por Napoleón Bonaparte imponiendo el estilo neoclásico francés en las artes. Todo esto dura todo el s.XIX hasta la primera guerra mundial en 1914, pero antes, en medio de todo ese clima de movimiento cultural, se concibe más o menos preciso el concepto de avant-gardes ( las vanguardias ).
La noción de este concepto nace con la idea de la vida urbana.

Las ciudades provocaban rápidos cambios en la vida de los hombres al contrario que el campo en el cual los cambios son casi inapreciables por su lentitud. Se empiezan a remarcar las diferencias entre la Francia profunda provinciana y la capital, excesivamente moderna. Cambia también el concepto de vida privada que se ve trastornada por un nuevo sentimiento de espacio público. La vida cotidiana cultural de París deja de estar en los grandes salones y palacios de la burguesía para trasladarse a los Cafés y los bulevares. Allí se intercambian opiniones de lo más variopinto para convertir todo, en un espectáculo fantástico.

El arte del nuevo París, capital del arte moderno, está fascinado con la ambigüedad social, y con la libertad en su propia vida y de expresión.
Se desvincula de la tradición para dar paso a creaciones completamente nuevas y revolucionarias. Dos de las características más importantes de las vanguardias artísticas fueron el sentimiento de no tener una identidad fija y la concepción del artista como subversivo. Y todo ello nos dio a los grandes maestros del arte Rodin, en escultura, y Munch, Gauguin, Van Gogh, Matisse, Degas, Seurat, Monet, Manet y Cézanne en pintura entre otros.
Todo era una promesa de radicalismo en el que en ocasiones se llegaba a mezclar el arte y la política, el mundo podía mejorarse a través de la hermandad universal y no había surgido el mito del repudio cultural como sucedería en América años después.
El arte dentro de su radicalismo y su afán por lo nuevo, no había dejado de lado del todo el aprendizaje de los artistas del s.XVI. Se creía que la naturaleza era el regulador infalible del pensamiento y empieza a tomar interés el intercambio cultural con las culturas más primitivas. Pablo Picasso se fijó en la cultura africana, Gauguin en la polinesia y Van Gogh en la japonesa, pero no fueron lo únicos artistas que lo hicieron. La capacidad del artista para consultar y utilizar las tradiciones pasadas de su propia cultura con toda libertad, se hace también evidente.

La pintura y la escultura eran formas sociales dominantes: continuaban suministrando en una medida totalmente inimaginable para nosotros, los códigos visuales por los que se podía interpretar el mundo.
Su medio de comunicación en masa era principalmente la prensa por lo que no había información reciente ni buenas imágenes a color de lo que se hacía de arte. El cine todavía no había terminado de nacer y no fue hasta 1925 que en televisión se pudieran reconocer las primeras facciones humanas.
Por tanto el peso de la tradición era mucho mayor que en los años venideros.
Pero todo tiene su final y esta etapa termina conforme los grandes artistas europeos van muriendo allá por los años treinta.

En el año 1940, toma el relevo N.York. Un nuevo continente, una nueva idea y una ciudad dispuesta a superar a las vanguardias europeas.
Para ello decide aceptar casi todo como arte en forma de “terapia radical”. Toma importancia lo rompedor; lo nuevo era fuerte y la tradición, podría decirse, débil. Pero en realidad N.York nada tenía que hacer frente a París, era una batalla perdida desde el principio, para empezar porque la idea de centro artístico internacional estaba empezando a desaparecer, pero aun así se continuó.

Europa en el fin-de- siècle contaba con grandes artistas y América en los ochenta tenía muchos canales de televisión y la sombra de algún artista que destacó algo, por supuesto, ni la mitad de relevantes que sus contrincantes europeos.


En Europa en 1890 el artista más famoso del norte no era G..Klimt ni Schielle sino un tal Hansmakart que tenía mucho dinero y montó mucho folclore a su alrededor para ser conocido. Y ésto mismo quiso hacer América, montar folclore.

América tubo su máximo apogeo entre 1940 y 1980. Creía que el arte moderno no es creativo si se imparten las disciplinas tradicionales del posado del natural, para los maestros esto les resultaba más cómodo; que cada cual hiciese lo que le apeteciera, por lo tanto esas clases magistrales del s.XVII fueron suprimidas de los programas de estudio del arte. El arte a su misma vez llega a considerarse como estudio universitario y la enseñanza de éste adquiere tintes exclusivamente teóricos que se ponen por encima de los prácticos y de realización.


Aparece el arte conceptual, arte teorizado, obras que sin explicación acompañante carecen de sentido. Ésto más la enseñanza de obras pasadas a través de diapositivas que no muestran ni textura ni dimensiones reales, llevan al nuevo artista americano a inclinarse por la obra incorpórea, la conceptual. Nos encontramos ante una grave pérdida de presencia de la obra en sí.

Las generaciones americanas desde 1925, han crecido frente al televisor y el poder de éste va más allá de cualquier cosa que las bellas artes hayan conseguido y deseado jamás.
La televisión ha dado entre otras cosas, una positiva y una negativa. La positiva es que se ha creado el video-arte, como una disciplina más dentro de las artes, obras de arte en movimiento o no y con sonido o no. Un cambio radical a la visión anterior con muchas posibilidades aun sin explotar.
Y la parte negativa ha sido que el mundo se ha llenado de estereotipos y se ha puesto la zancadilla al desarrollo de la imaginación propia. Se nos da todo hecho, todo pensado e imaginado.
Estas generaciones no pueden comprender una tradición de las bellas artes que no estuviera a la sombra de la televisión, cosa que forzosamente se ve reflejada en todas sus obras.
Se le quita importancia a la naturaleza y a la tradición y la cultura lo es todo, la información.
América entra en una época del “usar y tirar y reponer inmediatamente” y se le da valor a ello. Acogió el modelo más comercial de novedad, la rápida obsolencia de los productos, la conquista de nuevos mercados y los medios de comunicación de masas. Y esto podía acelerarse hasta la locura.
Se hizo competitiva e inflacionista, crecida por excesivas proclamas de sí misma. En los años ochenta, la escala de nutrición cultural se hace gigantesca y su práctica principal la de engullir y vomitar para volver a engullir.

Junto al conceptualismo llega también el expresionismo abstracto, una corriente que poco o nada tenía que ver con las vanguardias, eso era bueno para lo que América se estaba proponiendo. Sus representantes más importantes fueron Pollock, De Kooning, Rothko, Newman, David Smith o Gorky de los cuales destacaban las cualidades de trabajos toscos, fuertes y exuberantes al mismo tiempo que inventivos, curiosos y con gran capacidad resolutiva. Pero sobre todo, reinaba el individualismo. El destacar todos por encima de todos. Ser el rey de al menos un día.

El arte admite todo, incluso cosas que tradicionalmente no tienen nada que ver con el arte y el resultado es un monstruo impactante pero de corto alcance y efímero, que pretende ser espectáculo, pongamos por ejemplo, el Body-art. Escándalo tras escándalo para atraer a los periodistas y a sus coronas de reinado por un día.

Todo lo que Estados Unidos hacía era divino, insuperable e inalcanzable para otro país, es por ello que el continente australiano, subordinado en parte por el idioma acogido del primero, pasó por un grave período de depresión.
Australia se resignaba a su irrelevancia cultural, no creaba nada porque su hermano mayor EEUU lo iba a pisotear. Se creía que todo iba a ser juzgado por cualquier persona de fuera de los límites de su país, tenían miedo a parecer torpes. Por tanto no se hace arte en esa época en Australia.
Ellos se limitan a estudiar el arte contemporáneo a través de libros, revistas o diapositivas, nunca o casi nunca a partir del original, lo que produjo una gran frustración en ellos. La energía que les llegaba a través de los medios de EEUU era que el arte que se estaba haciendo en N.York tenía un poder especial, una relevancia suprema, lo que bloqueaba a los australianos para crear su propio arte, pero sin embargo, ellos veían las estampas de aquellas “obras maestras” y no las veían como tales. Había que ver a Dios en aquellas obras de arte como lo veían los americanos pero si los australianos no lo veían creían que aquello significaba que no eran dignos de observar ese arte. Tendrían que asumir la postura de que su propia falta de preparación, o simple ignorancia era impedimento para ver a Dios, al arte verdadero...
Tal era el poder de los medios en América, y desgraciadamente, lo sigue siendo.


El mercado del arte americano entra en un círculo vicioso incontenible. El arte tiene más difusión y el poder adquisitivo de la población general mejora, por tanto se vende más arte. Todo vale, y todo se vende y se compra alcanzando precios de vértigo. Éste no está dirigido por los artistas sino por especuladores financieros, víctimas de la moda y ricos ignorantes. ¿Que se esperaba si el arte dependía de ellos?
El mercado quiere borrar todos los valores que puedan impedir que cualquier cosa se convierta en una obra de arte. Todo puede ser arte. Llega un punto en el que hay demasiados reyes-artistas, demasiados coleccionistas, afirmaciones exageradas y poco sentido de la medida. Vence la promoción sobre el conocimiento. No importa que sea de mala calidad, lo que importa es que sea conocido.
En los años ochenta en N.York, se ha generado más riqueza en el papel que en cualquier otra ciudad en cualquier época de toda la historia de la humanidad. EL ARTE SE CONVIERTE EN INDUSTRIA.
Los beneficios son inmensos y las normas inexistentes. ¿Hasta dónde dará esto de sí? Ahora hemos dado por sentado que el arte tiene precios de locura. Parece normal que su cotización debe violar nuestro sentido de la decencia.
A pesar de que la idea de que el arte sea un lujo no es nada nuevo, este extremo llega a perder su valor y su uso social. Este proceso colapsa los matices del significado y la experiencia visual bajo el peso brutal del precio.
Las nuevas relaciones entre valor y precio se estableen en la casa de subastas de Sotheby's en N.York en la cual se han vendido latas de galletas de Andy Warhol por 20.000 dólares en el año 88, lo que a mi corto entender, está desorbitado y ha traído muy malas consecuencias.
Para los museos fue fatal, éstos disponían de un presupuesto anual para la adquisición temporal o no, de obras, pero al dispararse así el precio del “arte” tuvieron que reducir el número y calidad de las mismas por lo que los museos perdieron y la cultura americana también en consecuencia. Se empobreció la experiencia pública del arte.
Al haber esa superpoblación de artistas, hay mucho más desperdicio y gracias a la falta de discriminación en el mercado de los museos, la situación es todavía peor.
Hubo dos episodios que dieron lugar a la maldición de los museos americanos principalmente:
el préstamo de la Mona Lisa a los EEUU para que estuviese en la misma sala que la otra dama más famosa del mundo, Jackie; y la aparición de la Pietá de M.Angel en la Exposición Universal de 1964 a la que siguieron la exhibición de la momia de Tutankamon y la exposición vaticana en 1983.
A partir de entonces fue muy difícil para los museos plantearse grandes retrospectivas. La circulación del arte disminuye y las posibilidades apuntan que los museos tengan que volver a depender como lo hacían en los años cuarenta de las colecciones permanentes.
Al haberse convertido el museo en un sistema de promoción de arte, se adapta a lo que ocurre en ese momento por no parecer obsoleto y esto reduce la independencia de su gusto.
También a la larga ha hecho que los museos americanos perdiesen prestigio y calidad.

Y entonces Nueva York se da cuenta de que ha entrado en un callejón sin salida y comienza a caer.

Todo lo ocurrido se juntó con la presión económica que las inmobiliarias ejercían sobre la vivienda y los locales, que repercutía directamente en el arte al privar a los artistas de poseer locales adaptados para realizar su trabajo en Manhattan y otras partes de la ciudad. El artista neoyorquino no se consideraba a sí mismo auténtico si su trabajo no se desarrollaba en ese lugar, pero los altos precios y la codicia inmobiliaria pudieron más, y los artistas tuvieron que emigrar a pueblos y ciudades de alrededor. Dejaron de ser “auténticos”. Otros de los motivos de la emigración fueron el aumento de la delincuencia, el incremento del mercado de las drogas, el racismo y el SIDA, que dominaban las calles de Nueva York.
Hasta cierto punto la basura creada por el excesivo materialismo y ese clima mugriento de Manhattan eran un estímulo para los artistas pero (el artista “Cesar” francés utiliza en los años setenta y ochenta chatarra para realizar sus esculturas) llegó un momento en el que se hizo insostenible y se fueron de allí.

Todo reventó, se salió de los caminos naturales del arte y se dejó de buscar un “centro cultural artístico.” El centro artístico puede estar en cualquier lado. Hay demasiados artistas como para centrarlos todos en una ciudad, se reparte la cultura.

La pérdida de vitalidad de N.York se debió principalmente a su doblegación cultural y económica a los medios de comunicación y el poder de la imagen efímera. Aunque no hay que quitarle importancia a la pérdida de talento en la pintura y la escultura gracias a la desaparición de escuelas y el “todo vale”. Hubo un declive general en los medios educacionales.
La creencia de que N.York tenía la misión de marcar las pautas generales culturales de Europa surgió del convencimiento narcisista de que la gente de todo el mundo aspiraba a la condición de americano.
América en los años ochenta tenía nostalgia por una época en la que su país parecía joven y poderoso, y capaz de producir cualquier cosa a voluntad. Aquella década fue infame y de declive claro del arte americano pero la parte buena es que hemos quedado curados de espanto tras esta gran carrera hacia lo imposible.



viernes, 5 de diciembre de 2008

comentario retocado sobre el ensayo de Ortega y Gasset

Análisis del ensayo de J. Ortega y Gasset “ La deshumanización del arte”.

Título del libro: “La deshumanización del arte y otros ensayos de estética” de José Ortega y Gasset. Prólogo de Valeriano Bozal. Colección Austral. Editorial Espasa Calpe,S.A. Novena edición 2002.



BREVE RESUMEN Y COMENTARIO DEL ENSAYO:

La idea de escribir este libro surgió a principios del siglo veinte, en pleno nacimiento de las primeras vanguardias. El autor se vio aturdido por la cantidad de cambios que se estaban realizando en el panorama artístico y decidió intentar explicarlo.
Antes de ser publicado como ensayo y en formato libro, fue parcialmente reproducido como texto de reflexión en las revistas nacionales Occidente y Sol en el año 1925.


El ensayo trata de explicar a la manera del autor, no poco polémica no obstante, todos los cambios que se estaban dando en el ámbito artístico en esa época y definir un patrón de estética que todos los nuevos artistas estaban siguiendo consciente o inconscientemente.

En los años veinte, el arte se ve sacudido por un cambio radical, lo que había sido hasta entonces arte, parece no tener sentido. Nos enfrentamos a un movimiento de cambio al que se le llama: “el arte nuevo”, al que también nos referimos cuando hablamos de vanguardias artísticas.
Hablamos de una sociedad antropocéntrica aunque no tan pronunciadamente como en siglos anteriores,por lo no fue fácil la introducción de un cambio así.
Donde antes se percibió el cambio fue en música: Wagner, hace el primer intento de cambio colocando las voces humanas de su orquesta en lugar de, como centro de la obra, camufladas entre los instrumentos. Así se les quitaba importancia y ese papel de protagonismo.
Pero el que realmente consiguió cambio fue Debussy ya que produjo música sin expresar sentimientos humanos. Característica hacia la cual, el arte nuevo estaba orientada ya que casi todo el arte había caído en un remolino de repetición basado en que el hombre, como raza, era el centro del mundo y el arte nuevo quiere romper con ello. Todo aquello de que el ser humano fuese el protagonista en todo comenzaba a ser agobiante y aburrido. .
Es entonces cuando Ortega y Gasset decide escribir un ensayo sobre las diferencias de la música “antigua” y la música “nueva”, para así diferenciar los dos tipos tan distantes.
Al hacer ésto se da cuenta de que es no es un aspecto estético simplemente el que separa los dos tipos de música, sino que principalmente se trata de un problema sociológico que se dio en todos los tipos de arte, tanto en música, como en literatura y en el arte plástico, entre otros.
Todo artista en un momento dado de su vida tiene un choque frontal entre sus ideas naturales y las ideas que le vienen preconcebidas del arte anterior. Y puede hacer dos cosas: o aceptar esas ideas que le vienen dadas o desafiarlas.
Hasta ahora se habían aceptado y evolucionado siempre las ideas antiguas ya que no era el arte reconocido como tal sino como complemento subordinado en otras formas “artísticas”, como por ejemplo decoración de una capilla (complemento de la arquitectura, estético y a la vez didáctico como ocurría en la Edad Media). El arte era una forma de testimonio histórico por ejemplo en el caso de los cuadros de guerra que el general o emperador encargaba al final de cada batalla ganada para que todo el mundo pudiese admirar sus triunfos. También el arte se manifestaba en imágenes religiosas que formaban parte de cada iglesia, como decoración de útiles de cocina de calidad o como escritos. Pero la mayoría de la gente no tenía acceso al arte. Casi la totalidad de la población buscaba cómo sacar sus familias y vidas adelante y no tenían excedentes para poder permitirse lujos como lo es tener un cuadro en su salón.
El arte era un tipo de enseñanza que se impartía en escuelas tradicionales, los conocimientos pasaban de maestros a pupilos y a nadie se le ocurría ni tan siquiera cuestionarse un cambio. Si algo evolucionaba era porque a lo largo de la historia siempre ha existido ese afán por dejar de lado lo ya hecho y hacer cosas distintas, pero nunca se había hecho con tanta fuerza. Los cambios eran mínimos, como la utilización de colores distintos o de enfoques del tema.
Pero ahora el artista se enfrenta a lo antiguo y dando una respuesta agresiva, rompe y desvaloriza todo lo anterior para crear arte de la nada, hace arte con otros objetivos finales. Ahora el arte no es contemplable sino meditable.
Nos hemos cansado del arte tradicional de los últimos siglos, ya no quedan combinaciones posibles dentro de él para seguir desarrollándolo, pero sin embargo se toma como inspiración o ejemplo el arte exótico-primitivo de tribus africanas ( Pablo Picasso basa mucho su trabajo en las máscaras africanas), orientales o sudamericanas; también tradicionales pero de épocas mucho más remotas y de distinta índole cultural. En ellas se reconoce una cierta inocencia que interesa al nuevo artista. Inocencia sin envenenamiento social del primer mundo.
Que el artista tenga inspiración de este tipo, es posible también a que la revolución industrial está ya bastante extendida y a la mayor parte de la población le pueden llegar datos y libros de otras tierras con los que culturizarse. Ésto hace que lleguen a manos de los artistas nuevas fuentes de las que beber y viajarán mucho para aprovechar todo lo posible de esos pueblos.
Como toda novedad, el “arte nuevo” comienza por ser impopular ya que cualquier cambio necesita su tiempo de adaptación.
Hubo muchas vertientes dispares dentro de este movimiento innovador, pero ser impopulares fue uno de sus nexos.
Aristóteles decía que “Las cosas diferentes se diferencian en lo que se asemejan, en cierto carácter común.”
El arte anterior, el Romanticismo, conquistó al pueblo. Era un arte hecho para el pueblo, para que fuese comprendido por todos, complacía estéticamente a todo el mundo porque era un arte realista. Mostraba paisajes y personas tal cual las percibimos los humanos, se estudiaba minuciosamente la forma, la luz y los colores. Lo excepcional de esta corriente era que se tenía idolatrado al purismo y el detalle. Y se conseguían auténticas obras de arte.
Pero ya en la época final del siglo diecinueve, el impresionismo y otros movimientos vanguardistas, empiezan a romper con todo ese purismo, el arte comienza a desinteresarse por los temas tradicionales tan profundamente humanos, más que en la forma de elegir el tema, en la forma de representarlo y en el trabajo de desarrollo mental previo a la obra y en su realización técnica. Se quiere deshumanizar el arte, despojarlo de esa visión humana para convertirlo en arte. Sólo en arte.
Hay ciertos puntos que podrían englobar todo el arte nuevo en mayor o menor medida:
El primero y más importante es que el arte nuevo tiende a deshumanizar el arte como ya hemos dicho.
Nosotros, los humanos, cuando asistimos a un acto,obra de teatro o exposición artística, y nos gusta o no, nos referimos en realidad a que sentimentalmente, hemos visto reflejados en esos personajes nuestras historias, o historias que nos conmueven. Se muestran ante nosotros penas, alegrías, iras u otros sentimientos que hemos percibido seguramente en algún momento de nuestras vidas. Relacionamos la historia de amor que tienen los personajes de la obra de teatro que estamos viendo por ejemplo con la historia de amor que tuvimos en el pasado y no es que nos conmueva la historia de esos personajes en sí, sino que al recordarnos a nuestra propia historia, el relato se hace más fiel y parece que lo estemos reviviendo. Eso gusta. O gustaba. Hasta ahora el arte consistía en ésto, contar historias de gente. Las obras de muchos artistas eran autobiográficas porque eso era lo que gustaba al público, el morbo de escuchar lo que les ha ocurrido y cuánto han sufrido. Se contaba algo y ese sentimiento se contagiaba a los demás, ésto ocurre como un acto reflejo y el arte no debe tener una respuesta refleja sino intelectualmente meditada. Por tanto, las personas de los siglos pasados llaman arte al conjunto de medios a través de los cuales se les muestran esas sensaciones tan humanas (excluyendo las artes decorativas que se independizan como grupo artístico y no se ven tan influenciado por las corrientes modernas.) Pero no era arte propiamente dicho, eran extractos de vida representados a la perfección. Ideas humanas de objetos e historias pintadas exactamente como las percibimos.
En todo esto se basaban el arte romántico, el realista, el naturalista y todos los estilos de arte anteriores.
El arte nuevo pretende que dejemos atrás nuestros sentimientos humanos cuando admiremos una obra de arte, pero se encuentra con una grave dificultad. Y es que si al público lo dejas sin papel de espectador , si no le pides que interprete nada humanamente hablando, se siente perdido y por tanto pierde el interés por esa obra nueva que se le está mostrando. Se le pide que cambie el punto de vista a la hora de admirar la obra que no piense como lo hace su raza naturalmente, y eso no es fácil, requiere una concentración y explicación previa. Es por eso que mucha gente no ama este tipo de arte. Porque se cansan antes de llegar a entenderlo, se piensan que se les está tomando el pelo al no seguir realizando lo que ya conocían.
Este tipo de arte está hecho para un tipo muy específico de público. Pero no es que se pretenda ser separatista ni especialmente elitista, lo que pasa es que al pedirnos que pensemos y reflexionemos como personas no humanas, la mayoría de la gente no lo hace o no lo consigue y termina por alegar que eso no es arte. Debe quedar claro que no es una idea preconcebida que el nuevo artista haya querido reflejar en su obra, es simplemente la reacción del público a su arte. Una reacción yo creo inesperada por su parte pero que deben asumir.
Al decirnos que no miremos las cosas humanamente quiere decirse que debemos dejar de lado los aspectos sentimentales de la obra y centrarnos en los aspectos estéticos y formales de ésta.
Ante un hecho u obra se reflejan varios tipos de puntos de vista, realmente no hay uno que sea el absolutamente verdadero ya que hay una verdad para cada persona del planeta. Cada uno tiene su punto de vista, unos pensarán que es muy emotivo,otros que es odioso, pero todos tendrán una unión: todos se basarán en uno, en la realidad vivida como ser humano. Siempre vamos a analizar la obra como la historia que nos quieren contar esos objetos y personajes figurativos y mientras analicemos esa obra así, no lograremos ver lo que realmente la obra de arte quiere decirnos. El objeto representado es una simple excusa.
Quizás para facilitar la tarea de obligarnos a no ver los objetos figurativos, el cubismo (arte nuevo) los elimina y transforma hasta la deformación absoluta, convirtiendo un bodegón en un conjunto de líneas sombreadas, permitiendo así, el mejor análisis de las formas.
El arte nuevo quiere despojarse de esa visión humana porque se ha dado cuenta de que lo que realmente es un objeto no lo sabemos, lo que sabemos es la idea que, como humanos nos hacemos de ese objeto. A la fruta del manzano, la llamamos manzana, al igual que a la representación pictórica de una manzana. Y eso es un error porque lo que realmente es, es un montón de pintura colocado de tal forma sobre un lienzo que parece la imagen de una manzana real. Una persona que en su vida haya visto una manzana, tendrá una idea diferente del mismo objeto. Los artistas quieren , digamos, unificar los significados de las cosas, conceptualizarlos.
El artista del surrealismo llamado Magritte, hizo una serie de obras basadas en esta teoría: sostenía que lo que él pintaba era una idea de objetos que todos conocíamos y no el objeto en sí. “ Ceci n'est pas une pipe” es el título de uno de los cuadros, en el cual se representaba la imagen de una pipa de fumar y a los pies del cuadro la expresión que da título a la obra, traducida al español: “ Ésto no es una pipa”.

Pero particularmente no creo que sea posible deshacerse del todo de nuestra visión humana debido a nuestra condición humana. No creo que se pueda llegar a hacer arte puro.
Lo más puro del arte que se ha hecho hasta ahora yo creo que es el “art brut”, ese estilo de arte que realizan las personas que mentalmente están fuera de nuestra sociedad actual tales como enfermos mentales, indígenas o simplemente personas aisladas del mecanismo al que llamamos “civilizado”de hoy en día . No estoy diciendo que no sean personas civilizadas, son personas que jamás han visto arte de otros artistas, que no saben utilizar las técnicas pictóricas o que las utilizan a su buen entender, que incluso las innovan, toman útiles jamás vistos con anterioridad, y que en definitiva, no tienen guía ni maestros a los que hacer caso. No tienen referencias artísticas, no tienen antecedentes contra los que luchar. Ésto les permite una autonomía increíble a la hora de exponer sus temas.
Tiene gran similitud con el arte naïf aunque éstos no eran enfermos, hacían arte basándose en las formas y colores que utilizan los niños cuando cogen por primera vez un material plástico.
Se utilizó por primera vez el término “art brut” en 1945 por el artista Jean Dubuffet quien se interesó por esta forma de arte e incluso fundó una asociación junto con André Breton y Michel Tapié a la que llamaron “ La compagnie d'art brut”. La colección llega a albergar gran cantidad de obras que hoy podemos ver en el museo “ Château de Beaulieu” en Lausana.

Hay una película llamada “ À la folie, pas du tout” ( “Enamorada locamente, para nada”)que habla en parte de este tema. Trata sobre una chica estudiante de arte que se obsesiona con un hombre casado y a raíz de ello, lo pinta y dibuja enfermizamente en todas y cada una de sus obras. Ella es ingresada finalmente en un psiquiátrico pero sigue haciendo “arte”. La recomiendo para ilustrar el ejemplo.
Sería un poco hablar del arte en los enfermos mentales, aunque no tiene del todo razón este ejemplo ya que la chica tenía conexión y conocimientos artísticos aunque se encontrase fuera de sí.
El art brut es un tipo de arte por contra, que puede ser demasiado humano. Ya que en muchos de los casos el artista interpreta lo que siente como humano en lugar de prestar atención a lo que es el arte en sí. Es un arte muy visceral, muy personal y sería un tipo de arte deshumanizado pero inconscientemente.

Es un estilo que admiro y del que Ortega y Gasset, dudo tuviera constancia en aquella época y si la tuvo, dudo que se refiera a ella en este ensayo, por tanto lo dejaré ya de lado.

“La aspiración del arte puro no es, como suele creerse, una soberbia, sino por el contrario, gran modestia. Al vaciarse el arte de patetismo humano, queda sin trascendencia alguna. Como sólo arte sin más pretensión.”(1)

Para intentar controlar nuestra mirada humana, debemos rechazar nuestro primer impulso o reacción ante algo artístico y meditar sobre aspectos más técnicos como los valores tonales, de luces,notas, colores,... realizar una mirada más superficial, según el autor del libro. Pero tampoco creo que ésto sea inhumano,o deshumanizado ya que los colores, valores tonales y su forma de estudio, también son una idea o inventiva del hombre.


Así que ¿Qué es lo que realmente debemos mirar? Y ¿Que es lo que realmente no debemos mirar? Ellos dicen que lo que no debemos mirar son los aspectos humanos pero estamos rodeados de aspectos humanos. Creo que sería más correcto decir que nos debemos despojar de los aspectos humanos sentimentales y no de todos los aspectos humanos. Aunque esos aspectos sentimentales son los que precisamente nos separan de los animales.
O a lo mejor ésto tampoco es correcto ya que una obra del “arte nuevo” también puede conmocionar a alguien, hacerle sentir ira o cualquier otro sentimiento...

El arte nuevo quiere por otro lado desnaturalizarse, ve que en los siglos pasados, se ha querido captar la naturaleza tal cual la percibimos, el ramo de flores mejor pintado de la historia, la tormenta mejor expresada de la historia o el mejor retrato con sus pestañas pintadas una a una. Era todo carnalidad y vida en los cuerpos. Y con toda esa viveza quiere romper el artista nuevo. Ahora se le tiene asco a todo eso, se tiende a geometrizar todo.

A lo largo de toda la historia se ha visto este fenómeno, aunque no se era muy consciente de ello. Por ejemplo en la prehistoria hubo un periodo en el que todas las formas se simplificaron y en esta simplificación, el arte bizantino encontró un gran apoyo para su desarrollo.
El expresionismo y el cubismo fueron dos de las corrientes artísticas de la época de las vanguardias más radicales, formando cuerpos que partían de prismas y de figuras geométricas en general, pero no por ello fueron los dos únicos estilos que hubo de arte nuevo.

Se desea eliminar el vínculo que une al hombre con su realidad para que aprecie sentimientos específicamente estéticos.

Dice Ortega y Gasset interpretando a los jóvenes artistas: “ El artista es aquel que produce arte y aquel que es capaz de percibir sus valores artísticos.”




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(1) Página 91 “La deshumanización del arte” de J. Ortega y Gasset. Cita del autor.

Poco a poco se van destruyendo valores en los que antes se creía y a eso se le da bastante importancia ahora. Es casi más importante el hecho de romper un aspecto humano que la obra en sí.

Ésto nos lleva a otra de las características del arte nuevo, que consiste en tratar la obra de arte como eso, una obra de arte y nada más. No debemos tratar un trozo de lienzo como si fuera nuestro hijo, aunque sea éste quien está retratado en él. Si nos proponemos tomar las ideas según son, realizarlas, las habremos deshumanizado o desrealizado de la forma humana. A ésto se refiere el arte nuevo.
Pintar un retrato es interpretar a la manera del pintor una parte mínima de la persona retratada, él pinta su idea de esa persona, su esquema superficial y lo deshumaniza. Lo hace un cuadro. Un conjunto de sombras,luces y colores.
Piranello es uno de los que mejor explica con su obra estas teorías. Él medita su obra de arte, la estudia. Mallarmé lo fue en poesía.

No siempre se ha podido decir lo que pensamos libremente, de hecho podemos hacerlo desde hace más bien poco. Pero siempre la gente ha encontrado el modo de comunicar “lo prohibido”.
De la necesidad de hablar sin ser juzgado por la vecina, la Iglesia o tu misma familia, nace la metáfora.
La metáfora es una manera de enredar las frases de tal manera que dicen una cosa a oídos ajenos y entre líneas para el oído al que va dirigido, dice otra. Esto lleva al hombre a salirse de los límites de la realidad establecidos para pensar y maquinar cada vez más indescifrables. Se convierte pues en una fuente interminable de delirio, evasión e imaginación que los artistas de todas las épocas utilizarán para desahogarse.
Los nuevos artistas utilizan la metáfora de manera algo diferente que en la antigüedad; ya que antes, se deliraba y metaforizaba sobre objetos y temas reales, como adorno, ahora no. Ahora se utiliza como instrumento de deshumanización, como instrumento para terminar con los ideales establecidos.
Otro factor del que se nutrieron para este proceso de deshumanizar todo, fue el de alterar el orden lógico de las cosas. Se cambia la perspectiva de todo.
Si en primer lugar se colocan las personas, en segundo los seres vivos y en tercero las cosas inorgánicas, basta con cambiar un elemento y tendrás arte provocativo e innovador.

Un ejemplo muy claro es el del dadaísmo, otra corriente del arte nuevo, ya que una de las teorías de sus tratados decía que debes colocar sobre una mesa de operaciones una máquina de coser, y obtendrás arte Dadá. Consiste en llevar todo al máximo exponente absurdo, cambiar las cosas de sitio. Se invita a reírse de todo, incluso de sí mismo, destaparse y olvidar los estrictos dogmas que anteriormente se daban en el arte y todo lo que les rodeaba.
El arte nuevo es irónico hasta extremos inimaginables y hace de ello una de sus principales características.
Ya a principios del s.XIX los Schregel proclamaron la ironía como máxima categoría estética. Y la verdad, estoy de acuerdo con ellos.
Se considera la obra como un juego a veces de risa, a veces de estudio,... pero siempre de juego, y así creo que es como más se aprende. Hubiera sido imposible llegar hasta donde llegaron y abrir las puertas del arte como lo hicieron sin hacerlo con humor.

Los objetivos de la sociedad cambian según las épocas y si en la Edad Media se esperaba del arte una explicación del universo, un “libro” abierto, y en la época de la Ilustración,poco menos que una salvación y un parche para los vacíos de la vida de entonces; ahora se admira el arte por el arte.

Al nuevo artista no le gusta en absoluto tener un papel tan grande en la sociedad. Ellos no se consideran educadores de masas como en siglos atrás, quieren quitarse el peso de decir “verdades absolutas”. No quiere ser salvador de nada excepto de la tristeza del mundo en general. Esperan con el arte, conseguir evadir al público de sus insulsas vidas.
Se aproxima cada vez más al arte de la calle, a las noticias de última hora, a las guerras pero ya no de la forma antigua en la que se ensalzaba y adoraba al general sino de la forma en la que lo vive el pueblo,el comentario en la peluquería o en el bar, los carteles propagandísticos,... no pretende ser arte para el pueblo pero habla continuamente de él,o mejor dicho, habla con él.

Nos damos cuenta enseguida que todo en lo que creíamos se echa por tierra, que nuestros ideales más fuertes como la idea de arte, ya no lo son. El arte nuevo entra en tu vida para hacerte ver las cosas de forma diferente y debería ser así, ya que si este tipo de arte no consigue afectarte en lo más mínimo es que tus propios ideales te están encarcelando y no te dejan ver más allá.
Para entrar en el mundo del entendimiento del arte y más aún, en el mundo de “realización” de arte, tienes que tener la mente bien abierta. Por chocante que pueda parecer lo que se muestra, se debería hacer un esfuerzo por comprender lo que se quiere explicar.
Muchas veces es la falta de información por parte del artista la que hace que no encontremos el camino a seguir, pero es que quizás eso es lo que el artista realmente quiere...

Que la obra de arte sea sólo una obra de arte, significa también que se ha hecho esa obra de arte sin ningún sentido trascendental. Que no quiere decir que al artista no le importe su arte. Personalmente, no estoy de acuerdo en si Picasso realmente quería esto de su trabajo. Puede que al principio su arte fuese desinteresado, de hecho, en el libro “Pablo Picasso”de Eugenio d'Ors, Eugenio d'Ors dice que Picasso sólo quería dibujar y cita textualmente de la boca de Picasso: “como todo el mundo” (pág. 73); pero a medida que el artista se implica en el mundo del arte, experimenta con el cubismo y comienza a ganar dinero, su arte empieza a ser trascendente e innovador.

Creo que no era consciente realmente de lo trascendente de su obra, pero lo quisiese o no, lo fue y sigue siendo.
A ciencia cierta no conozco muy bien la historia de Picasso ya que en algunos libros solo te hablan de su etapa cubista, en otros de su etapa neoclásica y en otros de sus amistades, perturbaciones amorosas y su exilio en Francia.
Creo que fue un artista que no esperaba llegar muy alto, que se conformaba con dibujar personas y otros objetos con trazos simples, pero que un día, se puso a hacer estudios de geometrización, álgebra y espejos, y pensó la manera (junto a otros artistas afines a esta nueva vertiente del arte) de cómo realizar un dibujo o pintura de un objeto pintando a la vez varias caras del mismo. Ésto les dio buenos resultados y continuaron con sus estudios formando grupos más grandes de artistas, hasta el punto que escribieron tratados de la estética del cubismo,nombre que se le dio al estilo vanguardista.
Dos de los grandes artistas a parte de Picasso, fueron Juan Gris, y W.Brake. Aunque trabajaran diferentes vertientes, como el cubismo abstracto y el cubismo sintético.

Pienso que tampoco esto de que solo les interesaran los aspectos formales es una verdad absoluta ya que muchos utilizaron el arte con fines de evasión o auto terapia en esa época como por ejemplo los genios del surrealismo.
El arte terapia como tal, surge después de la segunda guerra mundial ante la necesidad de dar un tratamiento psicológico a los pacientes traumatizados por la guerra, ocupando un lugar intermedio entre terapia ocupacional y herramienta para el diagnóstico. Muy rápidamente fue ampliando su campo de aplicación en Europa y América como tratamiento en patologías diversas, ya fuera apoyo a otras terapias, con niños o personas con dificultad de realizar psicoterapia verbal.

Un claro ejemplo de auto terapia sería el caso de Frida Kalho, una artista mexicana que sufrió un grave accidente y como consecuencia de ello, estuvo mucho tiempo encamada.
Comenzó a pintar como medio de expresión y liberación de todo por lo que ella estaba pasando. Su matrimonio fue un fracaso, su marido era el afamado muralista Rivera y ella lo veía como un monstruo y como un ídolo a la vez, el accidente le afectó gravemente a la espalda y ésto le impedía tener hijos, cosa que anhelaba desesperadamente, demasiadas operaciones, demasiados hospitales...
Todos estos aspectos se ven reflejados en todos sus cuadros de formas muy crudas, como figuritas de niños abortados alrededor de su autorretrato a modo de reflexiones personales o de traumas que le perseguían. Vemos en todas sus obras el aire de una vida atormentada que anhelaba con ansias el fin.
A pesar de trabajar para sí misma, ya que no era pintora de profesión, comenzó a ser valorada primero a nivel local y más tarde a nivel mundial vendiendo la mayoría de sus cuadros.

Otro personaje del panorama surrealista que empleó el arte como fines de evasión fue Salvador Dalí, pero éste lo hacía de forma diferente. Contaba en sus cuadros, esculturas o vídeos, sus sueños y pensamientos más retorcidos. Pero tal vez, supo aprovecharse de la ocasión y se centró demasiado en vender su obra y ser famoso, renunciando, en ocasiones a sus propios ideales (en general políticos).
Dalí abría su interior y lo plasmaba tal cual en la obra dejando al aire sus más íntimos y delirantes sentimientos.

Pienso que el arte no debería mezclarse con la política a no ser que su cometido sea el de hacer propaganda de ésta, como por ejemplo cartelismo de la Unión Soviética de mediados del s.XX.
Estropea la pureza que el artista lleva dentro, ésta se corrompe.


En fin, a pesar de que las vanguardias pretendieron hacer “anti-arte”, tuvieron muchísima trascendencia en el arte posterior, y si lo que ellos querían era que sus obras o manifestaciones artísticas no se admiraran con el respeto con que admiramos una obra clásica, no lo consiguieron. Tal vez puntualmente en esos años, pero ahora acudimos a la sala del “Guernica”de Picasso en el Museo Reina Sofía de Madrid y todo queda en un silencio envolvente de admiración y respeto. Nos quedamos sorprendidos ante la técnica, la originalidad de las manchas y sobre todo el tema.

Puede que estos nuevos artistas se remuevan en su tumba si se enteran de lo que se hace con su obra hoy en día, pero muy a su pesar, dejaron una gran huella en la historia del arte de la que deberían estar orgullosos.

definiciones del título de la asignatura y otros

IDEA Y CONCEPTO II:
comunicación.
(Del lat. communicatĭo, -ōnis).
Acción y efecto de comunicar o comunicarse.
Trato, correspondencia entre dos o más personas.
TRANSMISIóN DE SEÑALES MEDIANTE UN CÓDIGO COMÚN AL EMISOR Y AL RECEPTOR.

lenguaje.
(Del prov. lenguatge).
Conjunto de sonidos articulados con que el hombre manifiesta lo que piensa o siente.
Estilo y modo de hablar y escribir de cada persona en particular.
Uso del habla o facultad de hablar.
. Conjunto de señales que dan a entender algo. El lenguaje de los ojos, el de las flores.
CONJUNTO DE SEÑALES CONSENSUADAS QUE PERMITEN ESTABLECER UNA COMUNICACIóN ENTRE EMISOR Y RECEPTOR.


signo.
(Del lat. signum).
Indicio, señal de algo. Su rubor me pareció signo de su indignación
Aquel que por el uso ya introducido significa cosa diversa de sí; p. ej., el ramo delante de la taberna.
OBJETO, FENÓMENO O ACCIÓN MATERIAL QUE,POR NATURALEZA O CONVENCIÓN, REPRESENTA O SUSTITUYE A OTRO.


idea.
(Del lat. idĕa, y este del gr. ἰδέα, forma, apariencia).
Primero y más obvio de los actos del entendimiento, que se limita al simple conocimiento de algo.
Imagen o representación que del objeto percibido queda en la mente. Su idea no se borra jamás de mi mente.
Conocimiento puro, racional, debido a las naturales condiciones de nuestro entendimiento. La justicia es idea innata.
Concepto, opinión o juicio formado de alguien o algo. Tengo buena idea de Antonio. He formado idea del asunto

IMAGEN MENTAL QUE NOS HACEMOS CADA UNO DE ALGO.


concepto
(Del lat. conceptus).
Idea que concibe o forma el entendimiento.

DEFINICIÓN UNIVERSAL DE UNA IDEA


proceso.
(Del lat. processus).
Conjunto de las fases sucesivas de un fenómeno natural o de una operación artificial.
DESARROLLO ORIENTADO.CONJUNTO DE ACCIONES QUE LLEVAN A ALGO.


creación.
(Del lat. creatĭo, -ōnis).
Acto de criar o sacar algo de la nada.
ORIGINACIÓN


arte.
(Del lat. ars, artis, y este calco del gr. τέχνη).
Usualmente se le llama arte a la actividad mediante la cual el ser humano expresa ideas, emociones o, en general, una visión del mundo, a través de recursos plásticos, lingüísticos, sonoros, o mixtos.
La noción de arte es hoy sujeta a profundas polémicas. Esto debido a que el significado de la palabra "arte" varía según la cultura, la época, el movimiento, o el grupo de personas para las cuales el término es productor de sentido.
Charles Batteaux, en su obra de 1746 Les Beaux-Arts réduits à un même principe, acuñó el término "bellas artes", que aplicó originalmente a la danza, la floricultura, la escultura, la música, la pintura y la poesía, añadiendo posteriormente la arquitectura y la elocuencia. Posteriormente, la lista sufriría cambios según los distintos autores que añadirían o quitarían artes a esta lista. Ricciotto Canudo, el primer teórico del cine, fue el primero en calificar al cine como el séptimo arte en 1911.
Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.
~ bella.
1. f. Cada una de las que tienen por objeto expresar la belleza, y especialmente la pintura, la escultura, la arquitectura y la música. U. m. en pl. Academia de Bellas Artes
~ decorativa.
1. f. La pintura o la escultura en cuanto no crean obras independientes, sino subordinadas al embellecimiento de objetos o edificios.
ARTE ES TODO AQUELLO A LO QUE LOS SERES HUMANOS LLAMAN ARTE.ES UN CONSENSO AL QUE ÉSTOS LLEGAN. SUBJETIVO Y VARIABLE.

definición.
(Del lat. definitĭo, -ōnis).
Acción y efecto de definir.
PROPOSICIÓN QUE EXPONE CON CLARIDAD Y EXACTITUD LOS CARACTERES GENÉRICOS Y DIFERENCIALES DE ALGO MATERIAL O INMATERIAL.

mercado.
(Del lat. mercātus).
Conjunto de operaciones comerciales que afectan a un determinado sector de bienes.
. Conjunto de consumidores capaces de comprar un producto o servicio.
INTERCAMBIO DE BIENES CONDICIONADOS POR LA LEY DE LA OFERTA Y LA DEMANDA DE CADA MOMENTO EN PARTICULAR